Hace unos años, apenas éramos conscientes de que la hamburguesa de 2 euros que habíamos comprado se consideraba “comida basura”. Sin embargo, hoy estamos al tanto de qué está compuesta esta comida precocinada, rápida o basura que tanto nos engancha. ¿Te apasiona el mundo de la nutrición y la alimentación? No te pierdas nuestro Programa Superior en Dietética y Nutrición + Coaching Nutricional (Doble Titulación). Fórmate en este ámbito y conviértete en un especialista del sector.

¿Qué es la comida basura?

Traducido literalmente del inglés junk food, el término de comida basura hace referencia a los alimentos con alto contenido de grasa, azúcares añadidos, aditivos alimentarios o grasas saturadas que tienen un alto aporte calórico pero un pobre aporte nutricional.

Son muchas las personas que tratan de evitar acudir a restaurantes de comida rápida o comida chatarra pensando que así ya mantienen una dieta correcta y saludable. Sin embargo, podemos tener este tipo de comida en el congelador de nuestros hogares sin siquiera ser conscientes de ello.

Y es que la comida basura tiene una amplia serie de características que la convierte en “camaelónica”. ¿Sabías, por ejemplo, que la salsa de tomate frito que solemos comprar en el supermercado tiene características suficientes como para considerarse comida basura?

Características de la comida basura

Entonces, ¿Cómo podemos determinar qué es comida basura y qué no? Pues conociendo algunos hechos distintivos. Veamos a continuación cuáles son las principales características que nos permiten desenmascarar a la comida chatarra.

1-. Adicción

La comida chatarra está compuesta por una serie de aditivos que la convierten en adictiva. ¿Quién no se acuerda, por ejemplo, de ese anuncio de las patatas fritas que nos retaba a parar de comerlas? ¡Ahí radica el truco! Los componentes que contienen los alimentos ultraprocesados son adictivos.

2-. No sacia

Recurrir a un producto de comida basura cuando tenemos hambre es fácil y apetecible. Primero porque, como comentábamos, estos alimentos nos generan adicción. Pero es que además, otra de las características de esta comida es que no suele saciar nuestra hambre. La combinación de ingredientes que contienen está especialmente diseñada para generar una respuesta de “querer más” en nuestro cerebro.

3-. Problemas de salud graves

Consumir comida basura puede llevarnos a sufrir problemas graves desalud tles como diabetes tipo 2, obesidad, sobrepeso, enfermedades cardiovasculares y otras patologías. Además, se ha demostrado que el consumo de comida chatarra está relacionado con un mayor riesgo de sufrir cáncer de colon. Según el European Journal of Cancer Prevention, tomar un exceso de este tipo de comida, con poca fibra alimentaria y alto contenido en grasas, aumentaría el riesgo de sufrir cáncer colorrectal.

4-. La comida chatarra deprime

Comer mucha bollería industrial, comida chatarra o comida rápida es también perjudicial para nuestra salud mental. Aunque en el momento en el que la consumismo sentimos ese “placer” programado en sus ingredientes, es contraproducente. Algunos estudios apuntan que la comida basura se relaciona con un riesgo de sufrir depresión de hasta el 51% más que los que no toman esta comida.

5-. Crujiente o frito

Otra de las características que nos puede ayudar a determinar qué es comida basura y que no es su “cocinado”. Muchas veces lo verás en los envases de los productos que compres: “Crujiente”, “Sabroso”, “Un minuto y listo”… todo ello, además de slogans publicitarios que nos incitan a seguir comiendo esos productos, son también avisos.

6-. Precio “económico”

La comida basura suele mostrarse como una alternativa rápida, rica y barata. Tres “virtudes” que los publicistas nos muestran y que empujan a los consumidores a seguir apostando por ella. ¿Quién puede resistirse a esa hamburguesa suculenta que solo cuesta un par de monedas?

Cómo dejar la comida basura

Aunque cuando nos ponemos a buscar información sobre cómo mejorar nuestra dieta, todo nos resulte sencillo y fácil, nada más lejos de la realidad. Al final, nuestra forma de comer es un hábito, muchas veces arraigado desde hace años en nuestras vidas. Por ello, cambiar nuestros hábitos alimentarios es una carrera de fondo que deberá superarse poco a poco, con esfuerzo y atención. Veamos a continuación cómo podemos ir alejándonos poco a poco de la comida basura, ultraprocesada o precocinada.

Añade vegetales en tu dieta

Y si puede ser de procedencia vegetal, mucho mejor. Aumenta progresivamente el consumo de frutas y verduras. Para ello, por ejemplo, puedes obligarte a añadir una pieza de fruta en tu desayuno y un acompañamiento “verde” en tu comida. Déjale cada vez menos espacio a la posibilidad de apostar por la comida basura.

Empieza a hacer ejercicio

Hacer ejercicio de manera regular nos hace sentir mejor, no solo a nivel físico, sino también a nivel mental. Recuerda que al dejar los alimentos especialmente pensados para satisfacerte y darte “placer” con químicos e ingredientes añadidos, es posible que sientas cierta tristeza. El deporte te ayudará a mitigar estos efectos y te motivará para seguir unos nuevos hábitos más saludables.

Decir “no” está bien

Nos cuesta mucho y es un “engaño” de nuestra mente. Decir no está bien, ser “diferente” está bien. Ensayar la negativa te ayudará a afrontar tu decisión de dejar la comida basura con más seguridad. Por lo tanto, tu posibilidad de no fracasar será más alta.