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Si quieres enfocar tu futuro profesional hacia el mundo del ink, debes conocer en profundidad los cuidados de un tatuaje y que deberán seguir tus futuros clientes. Y es que, además de la técnica y de la creatividad, un tatuador profesional es el encargado de asesorar sobre qué hacer y qué no antes, durante y después de dibujarse permanentemente en la piel. Así pues, te explicamos los cuidados básicos necesarios en un tatuaje.

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Precauciones antes de tatuarse

Los tatuadores profesionales recomiendan seguir una serie de precauciones antes de hacerse un tatuaje. Estas son:

Escoger un estudio de tatuajes a conciencia

Se recomienda que el cliente escoja un estudio de tatuajes que cumpla con las normas de seguridad e higiénico-sanitarias vigentes. Además, se trata de dibujarse permanentemente la piel, por lo que hacerlo en manos de un profesional con experiencia también es importante.

Escoger la zona del cuerpo a tatuar

¿Qué zona duele más al tatuar? Todo y que depende del umbral de dolor del cliente, lo cierto es que hay zonas que duelen más tatuarse, como el cuello, los nudillos o las costillas. Esto se debe a la presencia de huesos y la piel, que es más fina. Asimismo, se debe tener en cuenta que hay zonas del cuerpo que quedan más expuestas a agentes externos, como son los hombros.

Tener en cuenta las alergias

Las tintas y otros productos que se utilizan a la hora de tatuar pueden contener alérgenos, por lo que se recomienda hacer la consulta pertinente al tatuador.

Época del año para tatuarse

Si bien es cierto que no hay ninguna época del año prohibida para tatuarse, algunas son más recomendables que otras. De esta manera, los tatuadores recomiendan evitar tatuarse en verano, ya que el calor, el sudor, el sol y los protectores solares pueden afectar al tatuaje. Tatuarse en primavera, otoño e invierno, cuando la piel está menos expuesta a agentes externos, serían las estaciones ideales.

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Cuidados del tatuaje recién hecho

El cuidado de un tatuaje nuevo empieza en el propio estudio de tattoos y bajo las recomendaciones del tatuador. Así que, una vez termine el diseño, colocará papel de film o un apósito (suele ser más higiénico) para proteger el diseño de posibles infecciones.

Para cambiar el apósito hay que lavarse bien las manos con agua y jabón, evitando la entrada de bacterias en la herida, pues un tatuaje no deja de ser una herida. Seguidamente, para retirar el apósito, debe hacerse por una punta mientras se mantiene la piel tirante. Si el tatuador a cubierto el tatuaje con papel film, deberá retirarse pasadas las cuatro horas.

En ambos casos, para limpiar la piel, habrá que hacerlo con agua tibia y jabón neutro y secar la zona con papel de cocina con toques (nada de frotar). Asimismo, y por norma general, los tatuadores recomiendan seguir este proceso, al menos, durante una semana y de forma diaria.

Qué evitar durante el cuidado de un tatuaje

Hay que tener muy claro que un tatuaje no deja de ser una herida que necesita cicatrizar. Por este motivo, es importante que, como futuro tatuador profesional, se deje claro qué debe evitarse durante este proceso:

Prendas ajustadas

Durante la cicatrización de un tatuaje es muy importante evitar la ropa ajustada, sobre todo en la zona tatuada. En caso de no poderse evitar, habrá que proteger el diseño con un plástico. En caso de pegarse la tela al tatuaje es importante no tirar, sino humedecer la zona y despegarla con cuidado.

Hacer deporte

Como venimos diciendo, un tatuaje no deja de ser una herida. Si sudamos a causa de hacer ejercicio (o del calor mismo) esto provocará irritación y picor, dañando el tatuaje. También es importante evitar golpes en la zona.

Rascarse

Los primeros días es normal sentir picor en la zona tatuada, pero es muy importante no rascarse, pues se puede infectar y dañar el dibujo. Ante cualquier duda sobre el estado del tatuaje, es importante acudir al tatuador, quien examinará la zona. Asimismo, es normal que aparezcan costras, que nunca deben arrancarse.

Playa y piscina

Finalmente, si no es recomendable tatuarse en verano, tampoco lo es ir a la playa o a la piscina pues, con la arena y/o el cloro hay más probabilidades de que el tatuaje se infecte.