La palabra quiromasaje proviene de la unión de la palabra masaje y la terminación “quiros” y fue utilizada por primera vez en España en el año 1930. A diferencia de otros, se trata de un masaje manual, donde sólo intervienen las manos como medio con el cuerpo y con el fin de relajar y estimular los tejidos blandos. En la actualidad, es una de las disciplinas más practicadas en los países occidentales por sus múltiples beneficios y ventajas. Si te gustaría saber cuáles son y aprender más sobre esta práctica natural, sigue leyendo. Y recuerda, en Escuela ELBS puedes formarte como experto en quiroterapia con nuestro curso en Quiromasaje Corporal y Terapéutico. Una formación 100% online o a distancia con tutor personal y certificado que te dotará de todos los conocimientos necesarios en esta práctica. 

Evolución del quiromasaje

El quiromasaje se ha utilizado durante siglos de manera instintiva y con fines terapéuticos. En la actualidad, la técnica ha sido perfeccionada durante los últimos años y es considerada una de las disciplinas más consolidadas de la cultura occidental. Su principio fundamental es recuperar la función fisiológica y reparar afecciones musculo-esqueléticas hasta su total recuperación. 

Beneficios de la quiroterapia

La práctica regular de quiroterapia reporta varios beneficios tanto a nivel físico como a nivel psicológico en nuestro cuerpo. Así, esta técnica permite reducir las contracturas musculares, así como otras alteraciones muscu-esqueléticas, relajando el sistema nervioso y estimulando la musculatura. Todo ello, contribuye positivamente en nuestro estado de salud psicológica, proporcionando una sensación de bienestar. Asimismo, en este sentido, el quiromasaje también nos ayuda a promover la relajación, mejora la calidad del sueño y reduce el estrés.

Paralelamente, al ser una terapia natural, el quiromasaje no aporta ningún efecto secundario. A cambio, la práctica continuada de quiroterapia nos permite estimular la circulación sanguínea y linfática, así como eliminar las adherencias en los tejidos blancos. Es decir, gracias a la práctica de quiromasaje, fomentamos la oxigenación de la sangre, inhibimos la excitabilidad moto-neuronal y disminuimos la actividad refleja de los músculos.

En líneas generales, su uso se recomienda para tratar las siguientes alteraciones:

  • Artrosis
  • Atrofias musculares
  • Celulitis
  • Cervicalgias
  • Contracturas musculares
  • Dorsalgias
  • Estreñimiento
  • Fatiga muscular
  • Hematomas
  • Lumbalgias
  • Respiratorias
  • Traumatismos de las partes blandas
  • Varices

Efectos fisiológicos del quiromasaje

Los efectos del quiromasaje son múltiples, pues implican la estimulación de varias áreas de nuestro cuerpo. Un ejemplo de ello, es el sistema nervioso pero también influye en otros factores mecánicos, bioquímicos y psicológicos. En líneas generales, podríamos clasificar sus efectos según su mecanismo de acción:

  • Mecánica: Se debe al contacto de las manos del masajista con la piel y los tejidos. Los efectos a nivel mecánico pueden ser locales (en la zona de la lesión) o bien, reflejos (lejos de la lesión) y tienen un impacto indirecto en el drenaje linfático y el vaciado de venas. 
  • Refleja: Los masajes estimulan la zona de acción, transmitiendo una señal a los diferentes centros nerviosos produciendo una respuesta.
  • Estimulante: La reacción neuronal repetida tiene como consecuencia la respuesta tanto a nivel local como general. De este modo, mejora la función muscular y el bienestar general de la persona.
  • Metabólica: El quiromasaje incrementa el aporte de oxígeno a los tejidos y como consecuencia, favorece la eliminación de sustancias de desecho. 
  • Restauradora: Contribuye a la regeneración de la piel y músculo gracias a la mejora del estado hemodinámico y metabólico. 
  • Sedativa: Los masajes inducen a una sensación plena, de bienestar y esto, se traduce en una relajación mental.

En qué consiste una sesión

En primer lugar y antes de empezar la sesión, el terapeuta o masajista recopilará información básica sobre la persona a tratar y su estado de salud. Por ejemplo, algunas de las cuestiones pueden ser sobre la edad, el estado laboral, las molestias que padece y desde qué momento o bien, si está tomando algún tipo de medicación. 

Una vez realizada esta primera toma de acción con el paciente, éste se tumbara sobre la camilla. El terapeuta iniciará un primer examen manual para determinar la gravedad del dolor o molestia de la zona(s) afectada(s). Y a partir de aquí, el terapeuta empezará la sesión calentando la zona a tratar con las manos y agregando aceites naturales para manipular la zona sin fricción ni molestia.

Técnicas de quiromasaje

En quiroterapia, existen diferentes técnicas de masaje. Todas ellas, pueden variar en función de la intensidad, ritmo o tiempo. Veamos algunas de las más utilizadas:

  • Pase cutáneo sedante
  • Vaciado de venas: Existen diferentes tipos com el vaciado simple, con torsión, en anilla o distensionante
  • Fricción: De tipo longitudinal, centrípeta, transversal, especial o palmodigital extensible
  • Rodamientos
  • Retorcimientos
  • Picoteos
  • Amansamiento: De tipo digital, palmodigital, nudillar simple, circunflejo, pulpo pulgar o teno hipotenar.
  • Pellizco: Puede ser simple, por separación, por torsión, deslizante o por aproximación-separación.
  • Palmada: De tipo digital, palmar, digital con fricción o cóncava.
  • Tecleteos
  • Cachetes: Pueden ser de tipo cubital, cóncavo, nudillar, dorsopalmar, compresivo giratorio, de vaivén, ondulante o compresivo giratorio.
  • Vibraciones: Existen 5 diferentes y son: digital, palmar, lateral, nudillar y estremeciente.
  • Presiones: Se diferencian entre presiones estáticas, dinámicas y presión ocular
  • Roces: Peinado, circunflejo, profundo, en “V” y nudillar.