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La respiración es uno de los recursos naturales más potentes que tienes para regular el estrés, calmar los nervios y recuperar el equilibrio interno. A menudo la das por sentada, pero cuando respiras haces mucho más que un acto automático: la respiración conecta contigo mismo, relaja el cuerpo y ordena los pensamientos. Por eso, hoy te contamos cuáles son los 5 mejores ejercicios de respiración para relajarse y cómo aplicarlos con éxito.

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¿Cómo influye la respiración en los nervios?

Seguro que alguna vez has sentido el pecho más cerrado cuando estabas nervioso o te has sorprendido conteniendo aire justo antes de enfrentar algo que genera ansiedad: no es casualidad. La respiración está directamente conectada con el sistema nervioso autónomo, encargado de regular funciones como el ritmo cardíaco, la tensión arterial o la respuesta de estrés.

Por ejemplo, cuando respiras de forma superficial o acelerada:

  • El cuerpo interpreta que hay peligro.
  • Aumenta la frecuencia cardíaca.
  • Se activa la respuesta de lucha o huida.
  • Se incrementa la tensión muscular.

En cambio, cuando la respiración es lenta y profunda:

  • Activas el sistema nervioso parasimpático (el modo «calma»).
  • El corazón late más despacio.
  • Los músculos se relajan.
  • El cerebro recibe el mensaje de que todo está bien.

Si entrenas tu manera de respirar, tu cuerpo estará más preparado para gestionar la tensión cuando llegue. Así de sencillo. A veces, controlar la respiración y dedicar unos minutos al día a realizar ejercicios de respiración para relajarse previene la aparición de la ansiedad.

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5 ejercicios de respiración para relajarse

Estos son 5 ejercicios de respiración para relajarse fáciles, efectivos y muy recomendados en el ámbito de la psicología y el bienestar integrativo:

Respiración diafragmática o abdominal

La respiración diafragmática es la base de todas las técnicas de relajación. Consiste en hacer que el abdomen, y no el pecho, sea el que se expanda al inhalar. Cuando respiras así, permites que los pulmones se llenen completamente y que el cuerpo entre en un estado de tranquilidad natural.

Para practicarla, coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen. Inhala por la nariz lenta y profundamente, intentando que solo tu vientre se eleve. Exhala por la boca con suavidad, como si empañaras un cristal, y repite dos o tres minutos. Notarás cómo tu ritmo interno disminuye y tu mente se aclara casi de inmediato.

Respiración 4-7-8 para calmar la ansiedad

Esta técnica, popularizada por el Dr. Andrew Weil, es ideal para momentos de nervios intensos o para ayudarte a conciliar el sueño. Se basa en seguir un ritmo concreto que induce un estado de relajación profunda.

El ejercicio consiste en inhalar por la nariz durante 4 segundos, mantener el aire en los pulmones durante 7 segundos y exhalar lentamente por la boca durante 8. Este patrón alarga la exhalación, y ese simple detalle es suficiente para enviar una señal directa al sistema nervioso parasimpático. Cuando lo haces varias veces seguidas, tu cuerpo entra en un estado inmediato de serenidad.

Respiración cuadrada o box breathing

La respiración cuadrada es muy utilizada por deportistas, profesionales de alto rendimiento e incluso en el entrenamiento militar. ¿El motivo? Ayuda a recuperar el control cuando la tensión sube demasiado rápido.

Se realiza en cuatro pasos de la misma duración: inhalar, retener, exhalar y volver a retener. Cada fase dura entre 3 y 5 segundos. Visualiza un cuadrado, avanzando por cada lado con tu respiración. Esta visualización te ayudará a concentrarte y a romper el bucle mental que alimenta la ansiedad. Es perfecta para antes de tomar decisiones importantes o cuando necesitas recobrar claridad.

La respiración está estrechamente vinculada con la atención plena. Aprende a meditar desde cero e incluye la meditación en tu día a día para mitigar el estrés y la ansiedad.

Respiración alterna por fosas nasales (Nadi Shodhana)

Este ejercicio tiene raíces en el yoga, pero hoy en día se utiliza ampliamente en técnicas de regulación emocional. La respiración alterna  equilibra ambos hemisferios del cerebro y genera una sensación de armonía inmediata.

Para practicarla, coloca tu mano derecha frente al rostro. Con el pulgar tapa una fosa nasal mientras inhalas por la otra. Luego cambia: destapa la fosa que estaba bloqueada, tapa la contraria y exhala. Vuelve a inhalar por la misma fosa por la que acabas de exhalar y repite el ciclo. Después de unos minutos sentirás tu mente más ordenada y tu energía más estable, como si hubieras pulsado un botón interno de reinicio.

Respiración consciente con escáner corporal

Este tipo de respiración combina atención plena y relajación muscular. No solo calma la mente, sino que te ayuda a reconectar con tu cuerpo, algo fundamental cuando el estrés te «desconecta» o te hace sentir fuera de ti.

Para realizarla, respira lentamente mientras recorres mentalmente cada parte de tu cuerpo: pies, piernas, abdomen, pecho, hombros, cara… En cada zona, observa si hay tensión y exhala suavemente para soltarla. La clave es no juzgar lo que sientes, sino simplemente observarlo y relajarlo con la exhalación. Es ideal al final del día o antes de una conversación difícil, porque te centra, te serena y mejora tu presencia emocional.

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