¿Estáis pensando en vuestros propósitos para el 2020? Si es así, probablemente estés pensando en hacer más ejercicio, perder algunos kilos o ponerte en forma. Genial, te explicamos porqué apostar por un entrenamiento personalizado es buena idea. ¿Te gustaría dedicarte profesionalmente a este ámbito y ayudar a los demás a cumplir sus metas? No te pierdas nuestra certificación personal trainer

Entrenameinto personalizado: tu as en la manga

Un entrenamiento personalizado es garantía para alcanzar objetivos propios. Sin embargo, en la actualidad son muchas las personas que creen que realizar actividad física en gimnasios o centros es su mejor opción. Aun así, una de las grandes carencias de los centros deportivos es que, debido a la masificación, la atención personalizada es prácticamente inexistente. Ello se traduce, directamente, en un peor entrenamiento físico y en unos peores resultados deportivos.

Por ello, una de las grandes opciones es la de contar con un entrenamiento personalizado y un entrenador físico especializado y profesionalizado en el sector. Un entrenador personal es una pieza clave para no abandonar las metas, progresar a buen ritmo y no perder la motivación. Además, los beneficios de contar con un entrenamiento físico personal tiene muchos otros beneficios. Los repasamos a continuación.

1-. Consecución de objetivos deportivos

Abandonar las rutinas, los ejercicios físicos o la motivación es algo usual si no se cuenta con un personal trainer. Y es que, la consecución de objetivos deportivos o de fitness es tardía, dura y larga. Por ello, contar con un entrenador personal es una buena idea.

Estos profesionales se encargan de diseñar un plan de entrenamiento que se ajuste a las circunstancias personales. Además, toman en cuenta factores como el punto de partida, el objetivo final o la dureza que puede comportar un plan u otro. De este modo, el cliente acaba consiguiendo sus metas deportivas de manera progresiva y personalizada.

2-. Superación personal y deportiva

Una vez cumplidos los objetivos deportivos, por ejemplo, si ya se ha conseguido bajar de peso, ganar masa muscular o cualquier otra meta, es muy normal dejar de entrenar o perder la motivación. Y, ello, lleva muchas veces otra vez a volver al punto de partida. Con un entrenamiento personalizado y de la mano de un profesional del deporte, conseguir objetivos nos puede llevar a un estado de superación personal. Por ejemplo, una vez cumplido el objetivo de perder peso, el entrenador personal nos diseñará un plan de mantenimiento. De este modo, evitaremos el efecto rebote o la pérdida de motivación para seguir avanzando y superándonos a nivel personal.

3-. Aprendizaje

En un club deportivo o gimnasio nadie nos asesora sobre cómo hacemos los ejercicios o cómo seguimos las clases dirigidas. Al tener un entrenamiento personalizado, el preparador físico nos escucha, reconoce nuestras necesidades y las plasma en nuestro plan de entrenamiento personal. Todo ello nos ayuda a conocer nuestro propio cuerpo, nuestras capacidades y nuestros límites. Asimismo, gracias a ello aprendemos a ejecutar los ejercicios de manera correcta. Evitando así lesiones o repeticiones «inútiles».

4-. Seguimiento personalizado

El entrenamiento personalizado nos permite tener un seguimiento semana a semana. El entrenador es el responsable de mostrarle a su cliente que, aunque no se refleje automáticamente en los números o delante del espejo, su entrenamiento es eficiente. De este modo, el cliente es capaz de reconocer sus logros y avances y mantiene su motivación intacta.

5-. Más salud y bienestar

Disponer de alguien pendiente de cómo se ejecutan los ejercicios físicos permite que se realicen a la perfección y, por ello, que se traduzcan en mejores niveles de salud. Asimismo, el entrenador físico también se preocupa del bienestar del usuario, por lo que adapta los ejercicios y los enfoca a la mejora de sus habilidades, necesidades y estabilidad de salud.

6-. Compromiso

¿Quién no conoce a alguien que se apunta con toda la ilusión al gimnasio y acaba por no ir nunca? Tener un entrenamiento personalizado y un personal trainer aumenta la cantidad de compromiso. Es decir, el cliente se siente más motivado para seguir practicando ejercicio durante más tiempo y con más frecuencia. Además, la flexibilidad de horarios permite que no aparezcan las típicas excusas de falta de tiempo o incompatibilidad horaria.

7-. Nutrición deportiva

Muchos entrenadores personales están formados también en el ámbito de la nutrición. De este modo, pueden diseñar dietas junto a los entrenamientos personalizados, todo ello enfocado al bienestar, la salud y los objetivos de sus clientes. Así, contar con un preparador físico personal nos permite además de tener asesoramiento en cuanto a deporte, tener también asesoramiento nutricional. Un win-win sin duda alguna.

8-. Inspiración

Normalmente un entrenador personal suele convertirse en un referente para sus clientes. De él se sacan los beneficios que anteriormente hemos visto: motivación, resultados, seguridad o compromiso deportivo. Sin embargo, también obtenemos inspiración y una figura a la que seguir para conseguir nuestros objetivos. Además, al dar él ejemplos y ayudarnos a ejecutar bien los ejercicios,